sábado, 1 de enero de 2011

EL DEBATE DE LAS LENTEJAS.


Hoy me voy a concentrar en la receta. Tengo muchísimas ganas de intercambiar impresiones con las zanahorias y los pimientos. Me encanta ver cómo a los ajos les da exactamente igual la situación económica europea. Adoro ver cómo la cebolla pasa olímpicamente de las disputas entre derecha e izquierda. Admiro profundamente la capacidad que tienen las lentejas de permanecer imperturbables ante el recalentamiento global, siendo por otro lado, un tema que debería afectarles tanto.

Los clavos de olor me miran “¿estará loca?” piensan. Locos ellos que no se enteran ni de lo que pasa ahí fuera, ni de lo que pasará aquí dentro (a la olla me refiero).

En una olla grande coloca un buen chorro de aceite de oliva virgen extra (el aceite que no te hable, que se va a empezar a calentar rápido y no te será agradable escucharle).
Cuando esté caliente, sofríe muy lentamente 5 dientes de ajos enteros, sin pelar y con un tajo. Voy a detenerme en este detalle porque me encanta. La sutileza de hacerles un tajito a los ajos para que vayan desprendiendo su juguito de a poco, me apasiona. A ellos no les gustó tanto, pero lo soportaron con bastante dignidad.

Cuando los ajos estén doraditos, agrega: una cebolla pequeña picada, tres zanahorias peladas y picadas y un pimiento verde picado.

De estos tres ingredientes, tengo que reconocer que el que más me sorprendió fue el pimiento verde. Por su actitud. Erguido, con aquel talante soberbio, imponía cierto respeto. Comenzó a hablarme de los alimentos modificados genéticamente y tengo que reconocer que tenía razón en todo lo que decía. ¿Ves? No todos los alimentos minimizan nuestros problemas.


Ya se lo que estás pensando ¿No sería un infiltrado? Puede ser. Como sea yo lo piqué igual y junto con la cebolla y las zanahorias lo eché a sofreír en el aceite donde los ajos parecían haberse olvidado del detalle de los tajos y bailaban al son de la canción del aceite (¿O eran gritos? En fin…)



 Cuando todo estuvo sofrito (unos 15 minutos a fuego lento) agregué una hoja de laurel y cuatro clavos de olor. Muy importante, que tengan la cabeza, si no, no sirven para nada. Es decir, como todos.  Salvo que sean clavos tan guapos que no necesiten tener cabeza. Se llaman clavos “florero”. Están ahí para adornar sin más. Estos tenían una cabeza enorme, creo que eran doctores …, aunque han terminado en la olla igual.

 Por último llegaron las lentejas que venían nadando en un recipiente con agua desde la noche anterior. Y aquí me detengo. Eran muchas y yo sólo una. Dios, cómo hablaban. Ni siquiera se dieron cuenta de que yo estaba en la cocina.
Mantenían un debate acerca de las civilizaciones extraterrestres. Parece ser que hay una teoría que dice que en realidad no están en otro planeta sino en otra dimensión. Por eso no nos vemos. Sólo algunas han logrado “venir” a esta dimensión y por eso se han sucedido los avistamientos que, a lo largo de la historia, han publicado los periódicos. Algunas apoyaban esta teoría y otras lentejas, más escépticas negaban cualquier tipo de existencia en el universo que no sea la del planeta tierra. Yo no intervine porque cualquiera se mete a discutir con un puñado de lentejas cabezonas. Además bastante dilema tengo ya con la existencia humana y este nacer y morir “sin sentido” que es la vida, como para preocuparme por la vida de seres que viven en otras dimensiones.
En todo caso pienso que ojala existan, ojala todo sea cierto, los ángeles, la magia, la brujería, los extraterrestres, los espíritus, la energía que mueve montañas y Dios, por qué no?… porque cuanto más “rica” sea nuestra realidad, más rico será este lapso de tiempo en el que vivimos y más esperanza tendremos de que exista un sentido, un orden, un objetivo y un por qué.

Me dio un poco de lástima la verdad, pero quité el agua a las lentejas y las agregué a la olla donde el resto de ingredientes seguían “cantando” y las cubrí con el doble de agua (una medida de lentejas y dos de agua). Luego agregué sal y pimienta.

Cuando estuvieron blanditas… me las comí.

Triste ¿verdad? Eso sí, estaban riquísimas. Ellas murieron, pero el debate vive en mí, como una suerte de homenaje  a aquellas lentejas que no se conformaron con existir, sino que buscaron algo más. Porque siempre hay algo más. Pero no existirá nunca si no lo buscamos. Se que está ahí para ser descubierto, pero si vivimos distraídos con el tonto y hueco día a día, no lo descubriremos jamás.

Busca. Investiga. Divaga. Cree con fuerza. Encuéntralo. La magia existe. Está ahí.



Guiso de lentejas by Maricarmen.

12 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Tengo que reconocerte una cosa o dos o tres...nunca me he divertido tanto siguiendo una receta, nunca he aprendido tan fácil una receta y no se me había ocurrido observar la "actitud" de los ingredientes ante su sufrida misión.
Es admirable tu entrada...Gracias.
Super besotes.

ValkiRia dijo...

Muchas gracias por haberme visitado, no sabes la ilusión que me hace ver cómo mi sitio crece pasito a pasito, y no sería posible sin gente como tú!

Feliz Año nuevo, espero que lo disfrutes el doble ue el anterior!

Nos vamos leyendo, que a los estudiantes nos vienen muy bien estas recetas!

Towanda dijo...

Lo he leído paso a paso y me ha encantado como recreas el momento de la preparación... pero ¡odio las lentejas!. Aún así te debo decir que tienes un don en la pluma (entendámonos con lo de "pluma") que me embrujó hasta el final, porque se me hizo corto y el último párrafo me hizo creer que estaba hablando "yo misma"...

Es que me encanta la magia, los duendes, las hadas..."Busca. Investiga. Divaga. Cree con fuerza. Encuéntralo. La magia existe. Está ahí"

Un beso fortísimo.

HOMERO dijo...

Hola mi amiga: Me encanta esta forma literaria de presentar tus recetas. Y por supuesto; me como las lentejas sin culpa. Besos y abrazos desde Nicaragua. H.

Papámba. dijo...

Muchas gracias Susana!Y la actitud de las palomitas de maíz cuando las metes en el microhondas no la has observado? jajaja. No lo hagas o no podrás dormir por unas cuantas noches. Un abrazo!

mária dijo...

Pues que casualodad, porque a pesar de la hora que es, tengo unas lentejitas en remojo a la espera de pasar a otra dimensión.
La magia exisrte no tego duda y mis lentejitas y ajitos tampoco. No se nos debería pasar ni un día sin dar las gracias a todo lo que nos alimenta.
Un abrazo y me voy con mis lentejas.

julia dijo...

Es que en verdad eres genial ¿sabes?,en casa me dicen que hago mejor la comida,no les digo que me copio de ti.En verdad la cocina nunca me ha gustado,pero desde que te sigo disfruto mas en ella.Besos de luz.

impresiones de una tortuga dijo...

¡Dios mío! ¿porqué no me descubriste antes, Papámba?, mañana pongo lentejas ¡sin falta! estoy deseando descubrir de qué hablan antes de echarlas a la olla.
Tu optimismo me llega al alma, ¡me encanta tu alegría y tu forma de decir las cosas!.
La receta más linda de mi vida ¡con lo simple que parecen unas lentejas!.
Recibe el primer beso ciber de este año, que comienzo con un optimismo prestado, que me quedo como mío. GRACIAS.

Isora dijo...

Papámba, divertidísima tu forma de explicar cómo preparaste esas lentejas. Imagino que tus otras recetas y cuentos serán del estilo, asi que por aquí me quedo para degustar buenos momentos y seguir sonriendo.

Un abrazo.

Papámba. dijo...

Muchas gracias por los comentarios Homero, Isora, Susana, Tortuga, Mária, Julia, Valkiria y Towanda,

No me quedo escribiendo porque acabo de hervir unas patatas y estoy a punto de hacer un puré... uuufffff... de sólo pensarlo me dan escalofríos!

jajaja Un abrazo!

AMALTEA dijo...

Gracias y bienvenida a mi blog. Las lentejas tal como las has condimentado, sin olvidar la conversación que les distes, estaban riquísimas, eso seguro. No sabía que descabezar los clavos es quitarle la sustancia ¡cómo nos parecemos todos los seres que habitan este cachito de tierra!
Vivir rápido es un auténtico desperdicio, estoy de acuerdo.

Unos abrazos y copio mañana la receta.

Anica dijo...

Como me gustas cada recetina que leo mas....que divertida, y que envidia tu imaginacion......genial de veras.....Besicos gordos!


http://anicaensucocina.blogspot.com/