domingo, 30 de enero de 2011

LA DUALIDAD DEL UNIVERSO RESUMIDO EN TI.

Partamos de la base de que Dios y el Demonio existen. Pero que no son “un señor de barba blanca” y otro “señor rojo con cuernos y colmillos”, sino simplemente, “lo más sensato, puro y distendido de nuestro ser” y lo otro “lo mas amargo, egoísta y oscuro de nuestros propios pensamientos”. 
 
Yo, entre uno y otro, tengo claro con quién me quedo. Tengo claro a quien elijo. Porque me gusto a mi misma mucho más cuando soy “sensata, pura y distendida” a cuando yo misma soy “amarga, egoísta y oscura”. Lo que no nos han dicho es que ambos espíritus viven en cada uno de nosotros.

A lo largo de la historia, probablemente por un exceso de astucia, la iglesia ha intentado apoderarse de “lo más sensato, puro y distendido de nuestro ser”, es decir, de “Dios”, con el firme propósito de manipularnos. El tema es que ese Dios, no vive en “un señor de barba blanca” dentro de una iglesa, sino que vive, efectivamente, en cada uno de nosotros.

“Ellos” no poseen a Dios. A Dios lo poseemos todos. Literalmente.

Por lo tanto es “en cada uno de nosotros” que  existe la elección continua de vivir en el “Cielo” o el “Infierno”, entendiéndose por “Cielo” e “Infierno” el conjunto de consecuencias “divinas” o “infernales” que vivirás, si tomas uno u otro camino. Me refiero al camino de “lo más sensato, puro y distendido de nuestro ser” o “lo más amargo, egoísta y oscuro de nuestros propios pensamientos”.

Mira, no se que te parece a ti, pero a mi, este concepto, me parece desternillantemente fantástico.
Lo se, lo se, suena duro, pero multiplicado por la realidad que nos circunda es: LA PURA VERDAD. Medítalo.














Luego seguimos. Las sobredosis de trascendentalismo me da ansiedad, la ansiedad me da hambre y el hambre muchas ganas de cocinar.

Torta de carne mística con ensalada de lombarda confundida.

Si, yo también me reí al imaginarme a una lombarda “confundida”, ya bastante fea es cuando está “cuerda”.

Esta receta es complicadísima y me ha salido exquisita de casualidad, así que presta atención:

Pela una patata, córtala en laminas muy finas y fríela en abundante aceite de oliva (unas 5 cucharadas). Cuando esté tierna agrega 4 champiñones cortados en láminas, media cebolla, 3 dientes de ajos laminados y medio morrón rojo, todo muy cortado y a sofreír.

A los diez minutos quítalo del fuego y procésalo en una licuadora (o procesadora). Bátelo durante unos tres minutos junto con el aceite donde lo has cocinado y ½ taza de leche, sal y pimienta negra a gusto.

A esta pastita mézclala con ½ kg. de carne picada. Corrige la sal y la pimienta y agrega media cucharada de orégano.

Mézclalo todo muy bien y luego añade 4 cucharadas de pan rallado con perejil picado. Amasa la mezcla y forma con ella una torta circular . Espolvoréala con pan rallado con perejil por arriba y ½ cucharadita de sal.

Llévala al horno a temperatura media. Primero solamente de abajo (unos 20 minutos) y luego por arriba (otros 20 minutos) para que se dore.

¿Por qué se llama carne mística? Porque es absolutamente deliciosa y la receta me la inventé una noche estrellada entre velas y música jazz. Por lo que, como no haya habido alguna fuerza mística interviniendo, no se de dónde ha salido algo tan rico y sabroso.

Por otro lado confunde a la lombarda… ¿Cómo? Haciéndola ser algo que nunca ha sido: sabrosa.

Coge 5 hojas de lombarda y córtala en tiras finas (julianas). Agrega ½ cebolla picada en tiras finas, 300 gramos de maíz dulce, 10 tomates cherry, rucula a gusto (2 tazas aprox), abundante aceite de oliva, sal y un chorro muy fino de vinagre.
 
Y ahí te quedas, entre tu porción de pastel de carne mística y tu lombarda confundida. Debatiéndote minuto a minuto entre un cielo y un infierno que viven enteros dentro de tu mente, como si fueses el contenedor indiscutible de toda la existencia humana. Como si el universo entero se resumiese dentro de ti.

Cuidado con tus decisiones, minuto a minuto dentro de ti decides el destino de toda la humanidad.
¿Dios o el Diablo? ¿El Cielo o el Infierno? Todo por tu culpa, todo gracias a ti.

6 comentarios:

julia dijo...

Mi mas sinceras felicitaciones.Es una gran verdad,unica y total.Dios vive en cada uno de nosotros,no pertenece a ninguna fundacion,iglesia o poder.La Divinidad vive en nosotros y asi es y asi sera.Besos de luz para ti y los que amas.Ah la carne y la ensalada como siempre buenisima.

Las recetas de Abunany dijo...

jajajaaja me ha encantado tu definición , estoy de acuerdo contigo .
Me reido durante toda la entrada , mi marido pensaría se rié sola esta loca .

No necesitamos ir a misa los domingos , yo hablo y le rezo cuando quiero y donde quiero .

La comida deliciosa!!!! me gustan todos los ingredientes y tu blog .

Un beso , cuidate .
Nancy

Towanda dijo...

¡Maravillosa definición!... y muy graciosa la forma de contar que tienes.
Eres una Arguiñano de los blogs, cocinera-dicharachera. Te felicito una y mil veces.

Un beso.

Tita la mas bonita dijo...

Creo que tu incursión en la "cocina reflexiva" aporta sustancialmente a los modales; porque en adelante, o por lo menos hoy, yo digo" Amén y boon apetite!

Un Besito marino

lidia dijo...

"cocina reflexiva" me encantó! muy bello post!
gracias por compartir...te comento que me suscribo por email, ya que mi blog no muestra los post de ustedes y menos los míos,,,escribo a diario...sabes, y te dejo la dirección http://www.deloquenosehabla.blogspot.com asi será mas facil para ti
un gran abrazo,besos
lidia-la escriba

Susana Terrados dijo...

Bueno, lo he meditado un poco siguiendo tu consejo, pero no me hacía falta ya que estoy totalmente de acuerdo contigo: dentro de nosostros, dentro del universo van de la mano el bien y el mal y depende de nosotros como los queramos llamar..¿dios o demonio? Es un tema muy muy interesante y que crea mucho debate.
En cuanto a tu receta...¡qué rica idea! Me encanta el nombre y el desarrollo entero. No se si seré capaz de hacerla pero prometo intentarlo. Pobrecita lombarda...para mí es simbolo de Navidad pero me gusta en cualquier época. Gracias por darle un nuevo disfraz<.
Besos.